El diario de Letizia Ortiz

domingo, mayo 23

Mis pies

El mejor momento de la Boda ocurrió muchas horas más tarde, cuando, solos por primera vez Filíp y yo, luego de haber sonreido y saludado a miles de personas, me senté en nuestras habitaciones y me quité los zapatos. ¡Ah...!

Toda mi tensión quedó junto a esos zapatos. Miré mis pies, y mis pies eran los de siempre, los que mesajeaba mi abuela cuando éramos unas crías, los de Iraq, los del Telediario, los de mi primer matrimonio, los que recorrieron México, los que lavaba mi madre. Mis pies eran plebeyos, pero el dolor de mis pies ya no, el dolor de mis pies ya eran dolores Reales.

Fue entonces cuando supe que todo había terminado en la vida de Letizia. Y que todo comenzaba en un mundo que no me pertenece del todo. Yo es otra, habría dicho Rimbaud. Y por primera vez, a solas, sin cámaras, ya Princesa, lloré con felicidad y con pánico, mientras los viejos pies de Letizia me consolaban.