El diario de Letizia Ortiz

jueves, junio 10

La que lo coge del brazo y sonríe

He comenzado a proponer actividades para el futuro inmediato. No quiero acabar visitando hospitales y acariciando a niños enfermos para la foto del "Diez Minutos". Filíp a veces se cansa de los actos interminables, de los días interminables de saludos y besamanos. (Pobre santo, a veces le hago masajes en los pies, que se le hinchan y parece que fuesen a explotar).

No quiero ser la que lo coge del brazo y sonríe, de por vida. Ni que ése sea mi papel en España. La Casa está de acuerdo. Es posible que el año entrante nadie sepa nada de mí, nadie acuerde de mí, ni haya una sola portada mía. Eso significará que he comenzado a ser útil.

lunes, junio 7

Un cartón de Reales, por favor

No puedo fumar en público. La mayoría de las veces no me preocupa, pero cuando tengo que pasar un día entero con cámaras persiguiéndome comienza a ser un contratiempo. El protocolo en ese sentido es estricto, y lleva razón, porque no podemos dar una imagen perniciosa a la sociedad, y sobre todo a los niños.

Lo mismo le ocurre a un integrante de la Familia Real que —por discresión— no puedo mencionar aquí. Pero os sorprenderíais mucho si supiérais quién fuma también, y, además, como un carretero. Aunque al menos lo hace con cierta coherencia: fuma Reales. (Me sonrío mientras redacto esto.) ¿Habéis adivinado ya?

jueves, junio 3

Máxima y nuestro pasado en común

Nos hemos hecho muy compinches con Máxima, con quien no sólo compartimos esposos principescos y esa condición de plebeyas que a tantos peñafieles les asusta, sino algo mucho más íntimo: el idioma. Ella, que algún día será la reina de Holanda, nació sin embargo en la Argentina, por lo que también nos unen otras cosas, de las que reímos cada vez que nos encontramos, como ha ocurrido estos días.

En la boda jordana, mientras Mette-Marit y Mary Donaldson nos miraban sin entender, nos hemos pasado la tarde hablando de "Los Parchís"; Máxima y yo teníamos todos sus discos y eran nuestros ídolos de la infancia. Me agrada sentirme tan cerca de la niñez, estando tan lejos de todo. Máxima me ha preguntado qué ha sido de Tino (el líder de la banda) y con tristeza he debido darle la amarga noticia. Se ha quedado pasmada.

miércoles, junio 2

El cotilla

Cristina e Iñaki se conectan al messenger indistintamente y desde una misma cuenta de correo, sin especificar quién es quién. En mis contactos figuran como "The Palm Dukes", así, a secas. Ayer estuve conversando cerca de quince minutos con él, creyendo estar hablando con ella. Y no porque yo me haya despistado, sino porque el Urdanga (sí, lo diré públicamente, para que escarmientes) se hizo pasar por mi amiga.

Luego, cuando ya era tarde para morderse la lengua, me dijo la verdad entre risas. Le pregunté que por qué me había engañado, y su respuesta, al menos, fue sincera: "A veces me gusta saber sobre qué cotilleáis".

martes, junio 1

Alguna vez tenía que ocurrir

—¿Hay algo que no me hayas dicho? —me ha preguntado ayer por la mañana Filíp, con el gesto serio. Le dije que no, que no tengo secretos para él, y a la vez le hice la misma pregunta:

—¿Y tú, hay algo que no me hayas dicho?

—Sí —me confiesa, mirándome a los ojos—. Tengo algunos secretos que preferiría guardarme.

No le he dirigido la palabra durante el resto del día. No estaba exactamente enfadada, pero tampoco feliz. Lo más incómodo de esta pequeña pelea silenciosa (nuestro primer desencuentro desde que nos conocemos) ha sido el tener que salir a la calle, abrazados, sonrientes, y saludar.

lunes, mayo 31

La primera vez que me llamaron así

Llovía amargamente. Yo tenía cinco, quizás seis años. Esa tarde mis hermanas y yo debíamos haber ido a una excursión, pero el diluvio (nunca más literal) nos había aguado la fiesta. Mi madre no sabía qué hacer con nosotras. Recuerdo haberme echado a la cama, bocabajo, y movía con ritmo el pie, aburridísima. Entonces mi abuela (la otra, no la que hoy es famosa), me dijo, y lo recuerdo como si hubiese sido ayer: "Princesa, a tu edad debería estar prohibido aburrirse", y se sentó a contarme una historia.

Ésa, estoy segura, fue la primera vez que alguien me llamó Princesa. Y cada vez que ahora lo oigo, repetida, automáticamente, me acuerdo de la lluvia de aquella tarde en blanco.

viernes, mayo 28

El ritmo del meñique de Sofía

Sofía tiene un tic, pequeñito, imperceptible, que no le había visto antes, ni en persona ni por la televisión. Se lo he descubierto aquí en Jordania, mientras ella conversaba con dos amigas muy íntimas.

El tic, rítmico, es en el dedo pequeño de la mano derecha. Y sólo se da cuando se pone algo nerviosa o no está conforme con lo que su interlocutor está diciendo. Entonces, balancea el pequeño dedo, al son de sus propias palabras o las palabras del otro. Es muy divertido observarla.

Sofía y yo aún no hemos tenido una sola diferencia, pero seguramente algún día las haya. No quiero estar en mis zapatos ese día. Una suegra enfadada ya, de por sí, me asusta un poco, así que imaginaos una Suegra Reina... Seguramente me vendrá la llorera. Me conozco. Por eso tengo decidido que, para no llorar si un día me riñe, me concentraré en su dedo meñique, seguiré el ritmo loco de su tic. Hasta que se calmen las aguas.

jueves, mayo 27

Sal y pimienta

Se ha hablado y escrito mucho sobre el regalo que nos envió el Gobierno Argentino para nuestra boda. Que si era poco, que si era inadecuado. Lo he visto por primera vez esta mañana (un salero y un pimentero de plata exquisitos) y me ha parecido un obsequio original y sutil. ¿Qué necesidad hay, además, de hacer regalos? Desde aquí lo agradezco, y no sólo eso. Es el único regalo estatal que puedo llevar en el bolso.

"Hubiera preferido un mate", me ha dicho Filíp hace unos días, en broma. Y como si lo hubiesen escuchado, ahora el Embajador argentino en Madrid nos ha enviado uno, junto con una invitación a visitar su país. Estaremos encantados de hacer ese viaje. Pero hoy toca Jordania. Ya os contaré.

miércoles, mayo 26

Arzak y los consejos de la Buba

Ayer acabamos la primera parte de la gira española en Euskadi. Almorzamos en la cocina de Arzak; el maestro nos preparó una entrada llamada 'cristal de tocino' y un plato fuerte al que presentó como 'grafiti de huevo elíptico'. Yo creo que Arzak maneja el arte poético de sus bautizos culinarios incluso mejor que los trastos de la cocina. Después de comer, salimos al balcón a saludar a los vecinos, y Filíp se estampó la cabeza contra el quicio de la ventana. Fue un feo golpe, pobre ángel. Quién lo manda a ser tan alto.

Próximo destino: Jordania. Siempre que salgo a un país de culturas e idiomas diferentes, recuerdo un consejo de la abuela Menchu: "Únicamente tres palabras hay que saber en todos los idiomas para no fallar, mi niña: gracias, perdón y por favor". Qué sabia has sido siempre, Buba.

martes, mayo 25

En medio de la carretera

Conduce Filíp. Ayer hicimos más de 400 kilómetros en coche hasta el Parador del Rey Católico, en Zaragoza. Me sorprende que Filíp conduzca, que se detenga a por gasolina, que sea tan precavido con la velocidad ("¡Eres el Príncipe, acelera, por el amor de Dios!", le digo, "¿Quién te va detener?"). Pero él, en sus trece. Un ciudadano ejemplar.

No soy una buena acompañante, y lo sé: me duermo en seguida. Él aún no me lo dice, pero sé que también ronco. Cuando no duermo, nos llenamos de reojos y sonrisas. Durante todo el trayecto hemos oído la voz de ángel de Caetano Veloso: su último CD en inglés. A veces la felicidad de nuestro silencio es tan frágil que no podríamos asimilarla si no fuese por Caetano, que la arrulla.

lunes, mayo 24

Desde un hotel de Cuenca

"Si no fuera quien soy, ¿te habrías casado conmigo?", me preguntó Filíp esta mañana. "Si no fueras quien eres", le digo, "te habrías casado mucho antes, con la noruega o con alguna otra modelo altísima". Me mira, mordisqueando un croissant y me dice con cara de bobo: "Conste que esta vez la has nombrado tú. Luego no te quejes". Cambio de tema, para que no siga flotando el nórdico fantasma en la habitación: "Me gusta este hotel, es sobrio". Asiente, sirviendome el café: "", coincide, "además nos tratan como príncipes". Reímos.

Mañana estaremos en Zaragoza. Luego debemos volar a Jordania, a una boda que interrumpirá nuestro viaje de novios y apagará estas risas distendidas. A pesar de eso, estamos de muy buen humor.

domingo, mayo 23

Mis pies

El mejor momento de la Boda ocurrió muchas horas más tarde, cuando, solos por primera vez Filíp y yo, luego de haber sonreido y saludado a miles de personas, me senté en nuestras habitaciones y me quité los zapatos. ¡Ah...!

Toda mi tensión quedó junto a esos zapatos. Miré mis pies, y mis pies eran los de siempre, los que mesajeaba mi abuela cuando éramos unas crías, los de Iraq, los del Telediario, los de mi primer matrimonio, los que recorrieron México, los que lavaba mi madre. Mis pies eran plebeyos, pero el dolor de mis pies ya no, el dolor de mis pies ya eran dolores Reales.

Fue entonces cuando supe que todo había terminado en la vida de Letizia. Y que todo comenzaba en un mundo que no me pertenece del todo. Yo es otra, habría dicho Rimbaud. Y por primera vez, a solas, sin cámaras, ya Princesa, lloré con felicidad y con pánico, mientras los viejos pies de Letizia me consolaban.

viernes, mayo 21

Mañana es el gran día

"Lo mejor es la gente. Gente por todas partes que camina a paso lento, invadiendo la calzada, deteniéndose extasiada ante los monumentos engalanados para la ocasión", dice esta mañana, en la contraportada de El País, Agustí Fancelli, luego de recorrer, como yo misma lo hice ayer, las calles centrales de Madrid.

A mí me ha sorprendido todo, y gratamente. El director de realización de TVE me ha dicho que posiblemente vean la Boda, por televisión, más de mil millones de personas en el mundo entero. A veces, por deformación profesional, creo que estoy preparándome para cubrir el evento como periodista. A veces pierdo la noción de las cosas.

Mañana posiblemente no escriba, como es lógico. Nos estaremos viendo por la tele. Volveré por aquí el lunes, a contaros (como siempre) lo que la prensa no dice porque no ve. Agradezco los mensajes de todos vosotros, los de aliento y los de respetuosa controversia. Cuando estemos otra vez leyéndonos, mi vida habrá cambiado para siempre.

jueves, mayo 20

Siete punto cero

Ayer con Filíp, en un alto infrecuente de los ensayos de Boda, pensábamos en los nombres de nuestros hijos. Me sobrecoge pensar el nombre de mi primer varón, porque de hecho, escoja lo que escoja, habrá que ponerle un número detrás: si es Felipe como el padre, será séptimo; si es Juan Carlos como el abuelo, será segundo. Lo tengo asumido, pero me suena a programa informático. "¿Y si le ponemos Felipe 7.0?", le digo riendo. Y él, con cara de niño, me responde: "Filíp siete punto cero: el rey de los ordenadores".

miércoles, mayo 19

Trabajos no convencionales

Martina nació en Bielorrusia, tiene treinta años y es guardaespaldas. Durante esta semana será la encargada de revisar minuciosamente todos los baños y servicios que yo utilice, buscando artefactos explosivos. No entiende español, ni yo hablo ruso, por lo que no he podido preguntarle qué le pasa por la cabeza cuando se encierra en un lavabo —antes que yo— y me salva con silenciosa experiencia de la muerte. Tampoco me imagino qué le responde a sus hijos cuando le preguntan "¿y tú de qué trabajás, mamá?". Tampoco sé qué habré de contestar cuando mis hijos me hagan esa pregunta. Por eso Martina y yo nos parecemos; por eso nos sonreímos en silencio cuando ella sale y yo entro a los lavabos. Es que ambas tenemos trabajos extraños.

martes, mayo 18

Los justos

No fue un almuerzo aburrido el de ayer con José Luis y Sonsoles. Es más, tenía personales deseos de conocerlos, de conversar. Nos unen muchas cosas, pero hay dos que fomentan el diálogo: somos de generaciones semejantes y nos gusta, a los cuatro, la literatura. José Luis nos regaló la lectura de "Los Justos", un poema de Borges a quien Filíp y yo admiramos, y que quiero compartir hoy con vosotros:


Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

domingo, mayo 16

Nervios por nosotros

Cuando regresamos a la soledad de las habitaciones, después de los ensayos de Boda, cuando por fin nos quedamos solos, somos dos personas que se preparan para un futuro en común. Perdemos el rango. Nuestro nerviosismo tiene diferentes capas: nervios monárquicos, nervios mediáticos, nervios por la seguridad de los invitados. Casi nunca por nosotros.

Ayer, sin embargo, Filíp me sorprendió: "Estoy nervioso —me dijo— por ti y por mí... Deseo tanto que cuando volvamos a estar en silencio sigas ahí y seas como siempre".

Son días agotadores, pero estas pequeñas recompensas del amor cotidiano son tan placenteras como quitarse los zapatos luego de una jornada interminable de flashes y sonrisas al vacío.

miércoles, mayo 12

La moneda de la Boda Real

Ayer tuve en mis manos, por primera vez, la moneda conmemorativa de la Boda. Había visto los bocetos, pero nunca hasta hoy una de ellas se me había perdido en el bolsillo. Tuve el impulso de salir a por el periódico, pagar con una y que me dieran el cambio, para ver si era cierto. Poco a poco me voy acostumbrando a casi todo, pero a veces, como ahora que escribo con mi moneda en la mesa, durante un segundo vuelvo a sorprenderme, a creer que un día habré de despertar en el mundo real, el mundo de siempre, donde las monedas no llevan ni llevarán nunca mi rostro grabado.

lunes, mayo 10

Regreso después de largos días

Durante estas semanas no he podido escribir: demasiadas actividades, y también algo de desgano, de apacible sosiego. Desde la última vez que me he comunicado con vosotros, he aprendido a esquiar. Y ahora, que la nieve comienza a derretirse y llega la primavera, intentaré recordar las lecciones de esquí hasta el próximo invierno. Se avecinan tiempos en el que el deporte no será prioridad uno. Filíp viaja esta noche a Barcelona. La cama es enorme sin él. (Blogger ha agregado un servicio de comentarios; desde hoy, los he integrado a este diario.)

domingo, mayo 2

Incógnito

Estuvimos en El Prado. Manet es un vicio que compartimos Filíp y yo. Había prensa, muchísima prensa. Hasta el día de la boda, tenemos previsto que nos vean en público seis veces más. Por alguna razón (que entiendo en parte) no quieren que nuestra imagen os harte. Las seis presentaciones en sociedad están previstas hasta en los mínimos detalles. Le he propuesto a Filíp ir de incógnito a algún sitio, pero me dice que la altura lo delataría. "Camina encogido", le he dicho. Cristina e Iñaki no paraban de reír. Lo triste es que yo lo decía en serio.

martes, abril 27

"Te leen porque aparezco yo"

Estoy recibiendo más correos electrónicos de los que puedo leer. Durante la semana los iré publicando pero es probable que no me quede tiempo para contestar a todos individalmente. Filíp lee algunos: le imprimo aquellos que hablan sobre él, y nos divertimos en los desayunos en que nos dejan estar solos. En broma, me dice que un día se sentará y tendrá su propio diario, y que desde entonces el mío perderá toda la gracia: "Te leen porque aparezco yo", me dice, mientras enmanteca la tostada.

martes, abril 20

Aquella frase

Mi primer gran error público, que se ha multiplicado en las televisiones hasta que ha perdido el sentido, fue aquella interrupción a Filíp en la rueda de prensa, cuando —nerviosísima, pero intentando únicamente sonar distendida— le dije "¡déjame hablar a mí!".

¡Cuánto se ha escrito sobre eso! Cuántas veces me he arrepentido luego. Filíp se ríe, me dice que no le dé importancia. Pero se supone que no debo hacer callar al príncipe en público. Y creo que la única que no lo sabía en toda España era yo. Por lo pronto, he aprendido la lección y ahora, cada vez que quiero que Filíp se calle, tanto sea en público como con amigos, le digo, tímidamente: "querido, permíteme que añada...". Estoy aprendiendo, lentamente, sanísimas lecciones de urbanidad.

martes, abril 13

Portadas

Qué cansada estoy de verme, de verme, de verme... Qué hastiada de mis fotos, de mis trajes, de las portadas. Mi imagen exterior, que en el pasado sólo reproducían los espejos y más tarde únicamente el telediario, ahora se ha multiplicado y me cansa, me hace pequeña. No quiero imaginar cuánto puede cansaros a vosotros, que al revés que yo, sois inocentes y no habéis hecho nada para provocarlo. Bendita paciencia la vuestra.

Recuerdo la frase de Borges: 'Desconfío de los espejos y de la cópula, porque tienden a multiplicarnos'. Si el escritor estuviera en mis zapatos, incluiría en ese listado, inmediatamente, a las revistas españolas.

lunes, abril 5

Doña

No me acostumbro al Doña, es inútil. Será por mi paso por México, donde la palabra (como en el resto de la América latina) tiene una connotación de respeto hacia la gente mayor: jamás se le diría doña a una persona de mi edad. O será porque no me acostumbro y ya. Me sorprende el respeto con que las personas comienzan a llamarme 'Doña Letizia'.

Durante mi primer viaje a Asturias posterior a la pedida, mi querido don Lorenzo, alguien a quien conozco desde que me ponía de puntillas en su comercio para comprarle golosinas, me dijo al verme: "¡Doña Letizia, es un gran honor saludarla!". Lo increíble es que seis semanas antes se había despedido de mí diciéndome: "vuelve pronto, chiquilla". ¿Habrá regresado alguien tan diferente de quien se fue?

lunes, marzo 29

Grupo A, grupo B

Desde hace años, un grupo de personas con las que compartí muchísimo, nos reunimos en febrero en Madrid a cenar y recordar ciertos largos momentos vividos en común. Año tras año. Las confirmaciones y reservas las ha hecho siempre una persona del grupo, a través del teléfono; a principios de enero, precisamente en las vísperas de reyes, siempre se han hecho las confirmaciones. Ha ocurrido así desde que tengo 19 años. Una vez incluso he vuelto de México expresamente para el evento. Este año no ha sonado mi móvil, y no he cambiado el número (sólo que ahora tengo dos móviles más, además de el de siempre).

En cambio, otras muchas personas con las que no compartí nada nunca, jamás, me llaman con insistencia para recordarme qué gratos momentos he pasado con ellos. (No deseo hacer un reproche público sobre el particular, sino explicaros, a los integrantes de ambos grupos, y a todos vosotros que me leéis, algo que cada vez me ocurre más a menudo, y que me entristece.)

domingo, marzo 21

Revistas del futuro

Olga me acaba de traer las revistas de la semana que viene. Una de las ventajas de mi nueva vida es que leo las revistas del futuro. Todas las editoriales hacen una pre-edición para la Casa y entonces aprovecho y cotilleo un poco. En la 'Diez Minutos' que el resto de los mortales verá el 23 de enero sale en portada mi Filíp, guapísimo con un traje beige, camisa blanca con cuadros celestes y la corbata que le regaló Elena el martes. Título: "Felipe celebra su último compleaños de soltero". Ya no saben qué poner.

Me ha hecho reír que, también en portada, ponen la acuarela que me hizo a principios de año José Carlos Gracia, y el texto dice: "Esta acuarela de su prometida será su regalo sorpresa". ¿Pero cómo que regalo sorpresa? Nunca es sorpresa un regalo si sale en la portada del 'Diez Minutos'. O esta gente se piensa que Filíp no lee revistas, que ya es grave, o que la gente es tonta, que es peor.

martes, marzo 16

El famoso cuadro

Antes podía jactarme de no haber visto programas del corazón. Ahora los devoro, con impaciencia y asco. Ayer hablaron del famoso cuadro de Waldo donde aparece mi imagen. La noticia apareció iniciamente en 'El Informador' de Guadalajara, e imagino quién la ha filtrado. Hace dos días 'Hola' se ha hecho eco con respeto. Pero lo de ayer en 'Salsa Rosa' fue demoledor...

Dijeron atrocidades. Llegaron a preguntarse dónde estaría el cuadro ahora, y a horrorizarse del rumor que indica que está en una cafetería de México, especie que por otra parte es fidedigna. "¡Nuestra futura reina no debiera estar en una cafetería!", dijo alguien a quien llaman periodista. A veces siento deseos de entrar en un plató intempestivamente, mirarlos a los ojos, y preguntarles dónde estudiaron la profesión. ¿Dónde está escrito, en qué Libro de Estilo se ha dicho que para ser periodista de televisión es necesario decir idioteces?

lunes, marzo 1

Los tenedores

Las clases de protocolo son duras, pero no por demasiado estrictas sino porque te duermes. Podemos estar dos horas enteras hablando sobre un tenedor. Hay páginas y páginas escritas sobre el problema del tenedor. A veces me resulta increíble, sobre todo las cuestiones que no tienen lógica alguna. Sin embargo, los profesores están contentos conmigo. Dicen que tengo pasta para el asunto, que tengo "una natural predisposición".

Ayer ha salido en la prensa una encuesta: el 72% de los españoles me acepta. Espero que ahora, que sé utilizar la cubertería correctamente, la tendencia suba un poco. Hasta 80%, por menos.

jueves, febrero 26

Las pequeñas cosas

He vuelto a despertarme con la sensación de que todo es un sueño, un cuento de hadas moderno, y que al abrir los ojos estaré otra vez en mi cama, llegando tarde a plató, con el café instantáneo de siempre, con la gata andariega...

Es una sensación muy extraña, porque no siento alivio al saber que las cosas siguen intactas, al verme en esta cama gigante. Lo que siento es pavor por haber perdido el resto, las otras pequeñas cosas.

miércoles, febrero 18

Protocolo y tecnologías

Enorme revuelo. Alguien le ha explicado a Sofía que existe este diario, y no le ha gustado nada. Filíp la ha llamado enseguida para decirle que no se preocupe, que yo soy muy precavida y que le doy a leer a él todo antes de publicarlo.

De todas maneras, han puesto a quince o veinte estudiosos a buscar en el Protocolo si hay algo que impida mantener esta comunicación con el mundo, y han descubierto que el Protocolo no contempla la existencia de las nuevas tecnologías. Toma ya, un bache legal... Me han dejado continuar, pero he tenido que quitar los posts de los días 4, 6 y 12 de enero. Quienes los hayáis leído, sabed que hay que guardar silencio sobre ellos. Pero volveré por tí, Peñafiel, no creas que te has librado de mí.

jueves, febrero 5

Te nombro

Qué maja es Cristina, qué persona divertida, encantadora, sencilla... Me ha enviado un mail ayer preguntándome que por qué no aún no aparece ella en mi blog. Que está celosa, que si "no hubiese sido por mí, cuñadita" yo seguía dando las noticias del Prestige... Me ha hecho reír mucho. ¡Pues aquí estás, mujer, aquí estás! Y a ver si me apaño y un día de estos le agrego a este trasto unos comentarios, para que puedas hacerme tus Reproches Reales de puño y letra.

viernes, enero 30

Todos tenemos un precio

La Casa le ha comprado a Alonso el famoso original del vídeo, y le han hecho firmar algo así como treinta folios de papeles de un contrato. Me ha parecido excesivo, pero así están las cosas. Alonso me ha dicho cien veces que nos despreocupáramos, que jamás sacaría a la luz ningún recuerdo en común, y mucho menos la boda. Así se lo he expresado a Juan Carlos y a Sofía, pero ellos han querido curarse en salud. "Confío plenamente en él", les he dicho. Y lo han entendido.

Filíp dice que las revistas son capaces de hacerle a Alonso una propuesta imposible de rechazar, y que es mejor adelantarse. Juan Carlos me lo ha puesto más claro: "Todos los hombres tenemos un precio, Letizia, —me ha dicho— y el que dice que no es porque no vale nada". No me han querido decir cuánto dinero le han puesto encima de la mesa. Un día lo llamaré para preguntárselo. Deformación profesional.

martes, enero 20

Motes

Yo le digo Filíp, le digo Bombón, le digo Chico Alto, le digo Principeazú (andaluz puro), o no le digo nada y me lo quedo viendo, en silencio, hacerse el serio, hablar de macroeconomía con Gustavo, hablar de política con Juan Carlos. Siempre serio, aunque se le escape por los cuatro costados el niño que lleva adentro. Nunca le falta un segundo para mirarme. Yo le hago gestos sutiles con los ojos. O me pongo bizca durante un segundo. Él me quita la mirada para no reír.

Él me dice Letu, me dice Doña, me dice por mi nombre, pero la mayoría de las veces me dice Ortiz, y cuando me dice Ortiz me inunda de amor, porque es como un chico alto, gigante, que quisiera ser pequeño. A veces nos miramos horas enteras y no nos decimos nada.

domingo, enero 11

El Eva-Test

Sofía es buena gente, pero llama demasiado por teléfono. Se le nota que ha estado años esperando que el hijo sentara cabeza, años enteros queriendo tener una nuera oficial con quien conversar de cosas livianas y femeninas. Busca complicidad conmigo todo el tiempo, y la encuentra las más de las veces, porque es un encanto de mujer. La noche que la conocí yo estaba muy tensa, y ella me recibió con una broma: "¿Cuántas personas en el mundo tienen una foto suya en bragas, Letizia?", me preguntó. Me quedé de piedra, sin saber cómo reaccionar, hasta que escuché las carcajadas de Filíp y de su padre.

Durante los postres me confesaron que esa pregunta era el famoso Eva-Test que realizaba Sofía a todas las mujeres que traía Pilíp después de romper con la noruega. Sofía detestaba a la noruega. Yo también. Me pongo de los nervios cuando alguien la menciona. Y si está Filíp delante, intento mirarlo a los ojos para saber si todavía piensa en ella.

martes, enero 6

Broma repetida

"Ay Ortiz, me han hecho esa broma desde que tengo memoria", me ha dicho riendo. Pero es el primer cinco de enero que pasamos juntos, y no he podido evitarlo. Le he peguntado: "¿Qué se siente saber desde el principio que los reyes son los padres, Filíp?". Y luego les he dicho a todos que nos dejasen dormir hasta tarde, que mañana quiero hacer yo misma el café y las tostadas, que no incordien con las campanillas, que no venga Olga a abrir las cortinas de par en par. Mañana quiero dormir. Y que los únicos reyes sean los de siempre, los de la infancia.

viernes, enero 2

La misma de siempre

Me ha resultado algo incómodo llamar a Anabel para desearle un buen año. Lo he hecho siempre, desde que regresé de México. No somos amigas con mayúsculas, pero nos hemos ayudado mucho y la estimo. La he llamado siempre, para su aniversario y para el año nuevo. Pero esta vez ha sido incómodo para ambas. "Mujer, que soy yo", le he dicho, "la misma de siempre". Pero hubo tensión, hubo distancia. "No, Let, la de siempre ya no... Eso ténlo bien claro", me ha dicho. Y es probable que tenga razón. "He visto que has quitado tu diario, el de siempre", me ha dicho. Y no supe cómo explicarle el por qué, sin tener que reconocer que ya no soy la misma.

Dos minutos después me he puesto a escribir otra vez. Un nuevo diario, sin memoria del pasado. El anterior he decidido borrarlo y quitarlo de blogspot, porque tarde o temprano alguien iba a hilar fino. Están los buitres desesperados buscando algo en mi pasado. No se los daré. Mi vida empieza otra vez. Si queréis algo, buscad en mi alma. Ana, manita, también va por ti.